La tarea de crearse y renovarse y volverse a crear a cada instante. La continua tarea de mirar a ver quién somos y creer que somos alguien. Eso es escribir... un intento de volver a recrearse, un intento de encontrarse...
domingo, 2 de diciembre de 2012
ENTRE CUERPOS Y AVENIDAS
Y me miras así
como sumando historias,
como esperando señas,
como alargando el tiempo.
Reconoces mi mano
y mi sed
y mi cuerpo.
Inventaste avenidas
para cruzar mi calle,
agujereaste el techo
para probar mis gotas,
y te robaste el lunes
para que hoy fuera martes.
Y me miras así
y no sé si me entiendes:
que ¿para qué esperarte?
a que te dé yo señas,
que ¿para dónde dudas?
si yo aquí estoy de frente,
que ¿para cuándo crees?
que mi mirada espere
a que la tuya entienda...
Reconozco que existe
una historia pendiente,
un diván,
una copa,
una línea exquisita
que cruzarme contigo.
Aquí estoy y te espero,
por ahora, o mañana.
¿Dónde estas? yo te busco,
no repares el techo...
jueves, 25 de octubre de 2012
Lamento y suerte
Me duele el último cántaro
que me bebí en tu boca.
Me duele tu mano
rozando, rozante...
Me duele el desvelo
de tu jugoso cuerpo.
Me duele el poema
que me robaste al verme.
Me duele la duda
de tu dudosa suerte.
Me duele tu tiempo
entrecruzando el mío.
¡Me duele el duelo doloso
de tu dolor doliente!
domingo, 16 de septiembre de 2012
Lo que pasa
Lo que pasa es que ardes
entre aquel pensamiento
que pensé tan desnuda...
Lo que pasa es que luchas
y que todas tus luchas
me parecen tan mías...
Lo que pasa es que entregas
cada gota de miedo
y lo ofreces al mundo.
Lo que pasa es que aún llevas
la mirada en los ojos,
y tu boca es un mundo
de estrategias besadas...
Lo que pasa es que eres
a quien siempre deseo...
y deduzco que aquí,
lo que pasa eres tú.
miércoles, 29 de agosto de 2012
¿Y esa luz?
Me desnudas de pronto,
corazón hecho aldea.
Tienes brisa y cansancio
dibujado en los mares.
Tienes fe y te emociona
el instante rebelde
que dejaste en mi puerta.
Eres Dios, y eso es todo.
No se vale mirarme
y creer en que puedo
así, a ciegas, jurarlo…
Tan seguro que yo
seré fiel a mí misma
y a la propia consigna
que he guardado en mi alma.
No se vale que seas
tan humano, tan cerca,
y yo aquí, hecha noche
olvidando mirarte…
Te pareces al mundo
cuando se hace se tarde,
y se enfría el horizonte
y hace falta soñar…
Me recuerdas el modo
en que aquel trapecista
quiso hallar libertad.
SIN PERMISO
Nace de pronto.
Como un pueblo indefenso entre mis labios.
Como una flecha ciega de lamentos.
Como un gemido franco y amarillo.
Nace en mi cuerpo,
y se queda a vivir en mi alameda
recorriendo mis locas margaritas
apostando a que sigue otra mañana.
No me sabe al silencio
de mentira piadosa,
ni a la corte encendida
que me espera y me juzga.
Me parece que sigue
intentando otra aldea,
otra casa, otro sueño
imitando un espejo...
Me parece que quiere nacer,
y que yo no lo quiero,
no lo
quiero…
QUE NO SE APAGUE EL DÍA
"Dadme el silencio, el agua, la esperanza.
Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.
Apegadme los cuerpos como imanes.
Acudid a mis venas y a mi boca.
Hablad por mis palabras y mi sangre.”
Pablo Neruda, Canto General
Que
no se apague el día,
que
no puede
renunciar
a las cosas en silencio,
ni
gritarle a la guerra
y
exigirle
exigirle
algún trozo de distancia.
Que
no tengo razón
de
hacer lo mismo,
porque
debo vestirme
como
todos,
y
jurar que me visto
tan
distinta…
Y
yo te grito a golpes
¡que
respires!
Que
no pienses que no
te
has acordado
de
aquel beso apresado
que
te debes,
de
aquella fiel angustia
recargada
entre
uno y otro hombro
acuchillado.
No
te vendas así,
que
no es lo mismo
marchar
hacia la tumba
siendo
ausencia
¡que
convertir la tumba
en
algún vuelo!
viernes, 17 de junio de 2011
DE SÍMILES Y ARENA
Yo que miro mis pies
y parecen de arena,
de esa arena amarilla
parecida a los viernes,
a esos viernes de agosto
que parecen ciudades.
Yo los miro pensando
todo el suelo rozado,
todo el tiempo cargado
que han librado y que sueñan,
todo lo que han sentido
y lo que puede faltarles.
Que los pies son de arena
-ya lo sabes de sobra-
cada vez que atraviesas
un sendero, una muerte,
o una noche dispuesta
a seguirte los pasos.
Y no habrá en otra parte
una idéntica ruta.
Nunca dos han vivido
por el mismo camino.
Siempre habrá quien le invente
nuevos nortes al viento...
sábado, 21 de mayo de 2011
DEVOCIÓN DE LUJURIA Y PIES DESCALZOS

Esa noche fue toda de la selva
-madera entrecortada de deseo-
que ampliaba dibujando sobre el suelo
la vertical sentencia de las tablas.
Y llegaste febril hasta mi espalda
a invitarme a la fiesta de tu boca:
como una dulce copa fue tu cuerpo,
como una adolescencia fue tu ropa…
Y caíste cristal entre las hojas,
jugando casi al borde del milagro:
devoción de lujuria y pies descalzos
conversión de la selva hasta el incendio.
Esa noche fue toda Dios naciendo,
antiguo rito osado de la piel,
y sigo fiel anclándome al misterio
al prodigio misterio de tu ser…
martes, 8 de febrero de 2011
domingo, 6 de febrero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011
Necesito matarte esta mañana.
Porque temo caer a medianoche
en tu lento desorden de caricias,
porque ya son las seis y no he logrado
fusilar tu recuerdo transparente.
Y regresan las horas a tu cuerpo,
y otra vez eres punto de partida…
Necesito matarte tiernamente
y saber que te embriagas de otros besos,
y que otra noche forja enredaderas
en la furiosa sed de tus rodillas.
Necesito que vuelvas a matarme.
Con otro azul pretexto que me venza,
o con cualquier incendio que me pidas…
Carolina Ángeles
(6 /Julio/2010)
Porque temo caer a medianoche
en tu lento desorden de caricias,
porque ya son las seis y no he logrado
fusilar tu recuerdo transparente.
Y regresan las horas a tu cuerpo,
y otra vez eres punto de partida…
Necesito matarte tiernamente
y saber que te embriagas de otros besos,
y que otra noche forja enredaderas
en la furiosa sed de tus rodillas.
Necesito que vuelvas a matarme.
Con otro azul pretexto que me venza,
o con cualquier incendio que me pidas…
Carolina Ángeles
(6 /Julio/2010)
domingo, 19 de septiembre de 2010
TRANSFORMAR EL PEDAZO DE MUNDO QUE NOS TOCA
Por: Carolina Ángeles
carolinaangeles.poesia@gmail.com
“Está generalmente admitido que en la mujer
las facultades de intuición, de rápida percepción
y quizá también de imitación, son mucho más vivas
que en el hombre; mas algunas de estas facultades,
al menos, son propias y características de las razas inferiores,
y por tanto corresponden a un estado de cultura pasado.”
Charles Darwin en El origen del hombre
Como si el peso histórico y cultural de la discriminación de la mujer fuera leve, a esto se le sumó, durante el siglo XIX, la marca cientificista, de que, efectivamente, la naturaleza las había construido como seres inferiores, y las diferencias entre hombre y mujer justificaban la primacía del primero, pues la biología determinaba que muchas características femeninas eran propias de “razas inferiores”. Y esto fue catalogado nada menos que por Charles Darwin, el naturalista fundacional de la teoría evolutiva, la persona que dio un giro trascendental a la visión científica del ser humano sobre la tierra, podremos imaginarnos la fuerte influencia de sus afirmaciones discriminatorias sobre la época.
Pues sí, este fue el rudo ambiente contra el cual tuvieron que luchar las mujeres que deseaban tener voz y voto dentro de la ciudadanía, ejerciendo su derecho al sufragio. Aquellas primeras y valerosas sufragistas se enfrentaron al mundo, a las estructuras de poder, al estado, a los sectores conservadores, e inclusive, a otras mujeres que estaban convencidas de que no debían tener participación en la política, porque ese era un asunto de hombres.
Este movimiento emerge por primera vez en 1848, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, por parte de las mujeres que habían logrado acceder a una educación superior, es decir, la clase media- alta, y por tanto, poseían más herramientas para la lucha. Si bien es cierto, habían recibido la educación para ser buenas esposas y madres, se las habían ingeniado para seguir estudiando y preparándose, pues era evidente que teniendo las herramientas académicas, podrían plantear su lucha de una manera objetiva, siendo ellas mismas ejemplo de que sí se podía participar plenamente en la política, pues tenían las mismas capacidades intelectuales que los varones.
Sin embargo, muchísimo antes, se habían producido obras escritas sobre la equidad de género, como Olympia de Gouges en 1791, quien redactó “La Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana”, esto le hizo terminar en la guillotina en 1793. Y un año antes, en 1792, se publicó la “Vindicación de los Derechos de la Mujer”, escrito por Mary Wollstonecraft. Éstas y otras obras, de mujeres que fueron antecesoras y pioneras de este movimiento, heredaron su sed de igualdad a las sufragistas.
Pero habría que esperar hasta inicios del siglo XX, para que estas luchas radicales por la búsqueda de derechos empezaran a fructificar. En la película Ángeles con mandíbulas de hierro basada en hechos históricos sobre las sufragistas estadounidenses, se muestra claramente las decisiones radicales a las que se enfrentaron, las huelgas de hambre a las que se sometieron, las torturas y encarcelamientos, la muerte; todo esto ante la indiferencia de muchos que las consideraban locas, histéricas, enfermas mentales.
El proceso crítico se vivió durante la Primera Guerra Mundial, pues ellas mismas se cuestionaron si era o no apropiado continuar su lucha en tiempos de guerra. Pero rápidamente se dieron cuenta de que no libraban esa pelea solamente por ellas mismas, sino que sobre sus hombros estaban los derechos de sus hijas, y de las hijas de sus hijas, y de todas las generaciones de mujeres, que de no conseguir la plena ciudadanía, habrían de seguir padeciendo bajo las leyes sobre las cuales no podrían opinar, y tendrían que seguir soportando el dominio masculino sobre las decisiones de sus vidas. Entonces continuaron.
Y el 18 de agosto de 1920, el Estado de Tennessee, se convirtió en el número 36 que votaba a favor, o sea, el necesario para ratificar la 19a enmienda. Woodrow Wilson, entonces presidente de Estados Unidos, envió a Washington la ratificación necesaria, y la Enmienda fue convertida en ley el 26 de agosto de 1920, las mujeres pudieron votar en la elección presidencial de ese mismo otoño. Sin embargo, la población negra obtuvo su protección a los derechos civiles hasta 1965, con la Ley de Derecho al Voto, aprobada por el presidente Lyndon Johnson.
Luego prosiguieron las luchas en el resto del mundo. En Latinoamérica, la mayor parte de los países dieron su aprobación en la década de 1940 a 1950, unos cuantos le antecedieron, como el caso de Cuba en 1934, o El Salvador en 1939, pero en el caso de Costa Rica, hace solamente 60 años que la mujer tiene derecho a votar; si lo observamos desde una perspectiva histórica: eso fue apenas ayer.
Como vemos, este derecho no se nos ha dado gratis, ha costado la sangre, el sacrificio y la marginación de muchísimas generaciones de mujeres y de algunos cuantos hombres que se atrevieron a marcar la diferencia en su género y apoyar lo que consideraban una causa justa. Pero aún hay muchos retos por enfrentar, todavía nos falta mucho para alcanzar la paridad en los puestos políticos, laborales, académicos, etc. Y más aún, estamos lejos de lograr la equidad en la realización de las labores de nuestros círculos más íntimos, de la casa, del espacio comunitario. Allí donde aún la mujer sigue desempeñando labores de cuido y trabajo reproductivo -aunque en muchos casos haya logrado conquistar la esfera laboral- la mayoría de varones no han logrado conquistar la esfera íntima de su propio hogar.
La equidad es un reto, y de no luchar por conseguirla, ambos pierden: mujeres y hombres. También los varones han tenido que sufrir en carne propia lo que el sistema patriarcal les ha obligado a reprimir. Las sufragistas de principio de siglo XX libraron una lucha heroica, expusieron sus vidas para que hoy podamos disfrutar de ese derecho. ¿Cuál es la lucha que usted y yo libramos a favor de la equidad? ¿Qué hacemos cotidianamente para transformar el pedazo de mundo que nos toca?
_______________________________________________________________
FUENTES CONSULTADAS:
• Miyares, Alicia. 2007. El sufragismo, Capítulo V. pp. 247 -293. En Teoría Feminista de la Ilustración a la Globalización.
• Página Web Sufragismo y feminismo: la lucha por los derechos de la mujer. http://www.historiasiglo20.org/sufragismo/biogra.htm
carolinaangeles.poesia@gmail.com
“Está generalmente admitido que en la mujer
las facultades de intuición, de rápida percepción
y quizá también de imitación, son mucho más vivas
que en el hombre; mas algunas de estas facultades,
al menos, son propias y características de las razas inferiores,
y por tanto corresponden a un estado de cultura pasado.”
Charles Darwin en El origen del hombre
Como si el peso histórico y cultural de la discriminación de la mujer fuera leve, a esto se le sumó, durante el siglo XIX, la marca cientificista, de que, efectivamente, la naturaleza las había construido como seres inferiores, y las diferencias entre hombre y mujer justificaban la primacía del primero, pues la biología determinaba que muchas características femeninas eran propias de “razas inferiores”. Y esto fue catalogado nada menos que por Charles Darwin, el naturalista fundacional de la teoría evolutiva, la persona que dio un giro trascendental a la visión científica del ser humano sobre la tierra, podremos imaginarnos la fuerte influencia de sus afirmaciones discriminatorias sobre la época.
Pues sí, este fue el rudo ambiente contra el cual tuvieron que luchar las mujeres que deseaban tener voz y voto dentro de la ciudadanía, ejerciendo su derecho al sufragio. Aquellas primeras y valerosas sufragistas se enfrentaron al mundo, a las estructuras de poder, al estado, a los sectores conservadores, e inclusive, a otras mujeres que estaban convencidas de que no debían tener participación en la política, porque ese era un asunto de hombres.
Este movimiento emerge por primera vez en 1848, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, por parte de las mujeres que habían logrado acceder a una educación superior, es decir, la clase media- alta, y por tanto, poseían más herramientas para la lucha. Si bien es cierto, habían recibido la educación para ser buenas esposas y madres, se las habían ingeniado para seguir estudiando y preparándose, pues era evidente que teniendo las herramientas académicas, podrían plantear su lucha de una manera objetiva, siendo ellas mismas ejemplo de que sí se podía participar plenamente en la política, pues tenían las mismas capacidades intelectuales que los varones.
Sin embargo, muchísimo antes, se habían producido obras escritas sobre la equidad de género, como Olympia de Gouges en 1791, quien redactó “La Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana”, esto le hizo terminar en la guillotina en 1793. Y un año antes, en 1792, se publicó la “Vindicación de los Derechos de la Mujer”, escrito por Mary Wollstonecraft. Éstas y otras obras, de mujeres que fueron antecesoras y pioneras de este movimiento, heredaron su sed de igualdad a las sufragistas.
Pero habría que esperar hasta inicios del siglo XX, para que estas luchas radicales por la búsqueda de derechos empezaran a fructificar. En la película Ángeles con mandíbulas de hierro basada en hechos históricos sobre las sufragistas estadounidenses, se muestra claramente las decisiones radicales a las que se enfrentaron, las huelgas de hambre a las que se sometieron, las torturas y encarcelamientos, la muerte; todo esto ante la indiferencia de muchos que las consideraban locas, histéricas, enfermas mentales.
El proceso crítico se vivió durante la Primera Guerra Mundial, pues ellas mismas se cuestionaron si era o no apropiado continuar su lucha en tiempos de guerra. Pero rápidamente se dieron cuenta de que no libraban esa pelea solamente por ellas mismas, sino que sobre sus hombros estaban los derechos de sus hijas, y de las hijas de sus hijas, y de todas las generaciones de mujeres, que de no conseguir la plena ciudadanía, habrían de seguir padeciendo bajo las leyes sobre las cuales no podrían opinar, y tendrían que seguir soportando el dominio masculino sobre las decisiones de sus vidas. Entonces continuaron.
Y el 18 de agosto de 1920, el Estado de Tennessee, se convirtió en el número 36 que votaba a favor, o sea, el necesario para ratificar la 19a enmienda. Woodrow Wilson, entonces presidente de Estados Unidos, envió a Washington la ratificación necesaria, y la Enmienda fue convertida en ley el 26 de agosto de 1920, las mujeres pudieron votar en la elección presidencial de ese mismo otoño. Sin embargo, la población negra obtuvo su protección a los derechos civiles hasta 1965, con la Ley de Derecho al Voto, aprobada por el presidente Lyndon Johnson.
Luego prosiguieron las luchas en el resto del mundo. En Latinoamérica, la mayor parte de los países dieron su aprobación en la década de 1940 a 1950, unos cuantos le antecedieron, como el caso de Cuba en 1934, o El Salvador en 1939, pero en el caso de Costa Rica, hace solamente 60 años que la mujer tiene derecho a votar; si lo observamos desde una perspectiva histórica: eso fue apenas ayer.
Como vemos, este derecho no se nos ha dado gratis, ha costado la sangre, el sacrificio y la marginación de muchísimas generaciones de mujeres y de algunos cuantos hombres que se atrevieron a marcar la diferencia en su género y apoyar lo que consideraban una causa justa. Pero aún hay muchos retos por enfrentar, todavía nos falta mucho para alcanzar la paridad en los puestos políticos, laborales, académicos, etc. Y más aún, estamos lejos de lograr la equidad en la realización de las labores de nuestros círculos más íntimos, de la casa, del espacio comunitario. Allí donde aún la mujer sigue desempeñando labores de cuido y trabajo reproductivo -aunque en muchos casos haya logrado conquistar la esfera laboral- la mayoría de varones no han logrado conquistar la esfera íntima de su propio hogar.
La equidad es un reto, y de no luchar por conseguirla, ambos pierden: mujeres y hombres. También los varones han tenido que sufrir en carne propia lo que el sistema patriarcal les ha obligado a reprimir. Las sufragistas de principio de siglo XX libraron una lucha heroica, expusieron sus vidas para que hoy podamos disfrutar de ese derecho. ¿Cuál es la lucha que usted y yo libramos a favor de la equidad? ¿Qué hacemos cotidianamente para transformar el pedazo de mundo que nos toca?
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FUENTES CONSULTADAS:
• Miyares, Alicia. 2007. El sufragismo, Capítulo V. pp. 247 -293. En Teoría Feminista de la Ilustración a la Globalización.
• Página Web Sufragismo y feminismo: la lucha por los derechos de la mujer. http://www.historiasiglo20.org/sufragismo/biogra.htm
jueves, 2 de septiembre de 2010

Un poemario erótico, fresco, actual, sobre el sentir de la mujer... EL VANDALISMO DEL LIRIO, a la venta en la librería Universitaria de la UCR, en la Feria del Libro en la Antigua Aduana, San José (Del 28 de agosto al 5 de setiembre, 2010) o comunicándose conmigo al correo carolinaangeles.poesia@gmail.com Tiene un valor de 2500 colones. Gracias por apoyar la literatura costarricense!
ARGUMENTO DEL CUERPO
“Dejó caer en mi arena sus pies,
dejó saber en mis labios su sed…”
Perro zompopo
Y la voz anhelada
que murmura la roca,
fue otra inmensa caricia
hecha mar desde adentro.
Ese rostro esperando
que supiera a deseo,
esa luna hecha río,
esa andanza del cuerpo.
Y tus manos morían
justo entrando al destierro,
y cruzabas de pronto
otro adiós casi fuego.
Yo te amaba despacio
como un lento argumento,
devorando las dudas
tan rendidas, hirviendo.
Y la hoja caía
traspasando la curva
que sostenían mis pechos.
Y la trampa desnuda
se hizo noche, de nuevo…
Carolina Ángeles
dejó saber en mis labios su sed…”
Perro zompopo
Y la voz anhelada
que murmura la roca,
fue otra inmensa caricia
hecha mar desde adentro.
Ese rostro esperando
que supiera a deseo,
esa luna hecha río,
esa andanza del cuerpo.
Y tus manos morían
justo entrando al destierro,
y cruzabas de pronto
otro adiós casi fuego.
Yo te amaba despacio
como un lento argumento,
devorando las dudas
tan rendidas, hirviendo.
Y la hoja caía
traspasando la curva
que sostenían mis pechos.
Y la trampa desnuda
se hizo noche, de nuevo…
Carolina Ángeles
jueves, 29 de julio de 2010
jueves, 4 de febrero de 2010
CALLAR LA MUERTE
Yo te exijo que calles esta muerte
porque cantarla cuesta media vida,
porque la noche danza ya perpetua
y me sangra en la sangre su agonía.
Que este tiempo buscándome las manos
lo gastaste hace tiempo, muy vencido.
Y yo exijo que nunca más intentes
inventar la distancia irrepetible,
o acudir a los besos, como a un prado,
y sentarte a ver todo en tus rodillas…
¡Que no quiero mirarte! ¡Que no quiero!
Ya en mis manos no caben más heridas,
y la tierra desnuda, es la que aguarda
esperando el adiós, que no termina.
Y si el tren pasa pronto, ¡pronto vete!
Antes que exija amarte en otra vida…
Yo te exijo que calles esta muerte
porque cantarla cuesta media vida,
porque la noche danza ya perpetua
y me sangra en la sangre su agonía.
Que este tiempo buscándome las manos
lo gastaste hace tiempo, muy vencido.
Y yo exijo que nunca más intentes
inventar la distancia irrepetible,
o acudir a los besos, como a un prado,
y sentarte a ver todo en tus rodillas…
¡Que no quiero mirarte! ¡Que no quiero!
Ya en mis manos no caben más heridas,
y la tierra desnuda, es la que aguarda
esperando el adiós, que no termina.
Y si el tren pasa pronto, ¡pronto vete!
Antes que exija amarte en otra vida…
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